- Autoridades destacan estabilidad, programas de reinserción y logros nacionales, pero el reto estructural sigue vigente.
Por Christian Meza
“Las personas privadas de la libertad son un reflejo de la sociedad”.
Con esa frase, la directora de Prevención y Reinserción Social en Nayarit, Jazmín Borbón Ochoa, define el reto de fondo del sistema penitenciario: no solo contener, sino transformar.
Actualmente, Nayarit cuenta con tres centros penitenciarios. Aunque operan sin incidencias recientes y con gobernabilidad, enfrentan una realidad estructural: la sobrepoblación.
De acuerdo con diagnósticos penitenciarios y antecedentes oficiales, el sistema ha operado históricamente por encima de su capacidad, con estimaciones que en ciertos momentos han superado entre un 150% y hasta más del 200% de ocupación, particularmente en el penal Venustiano Carranza de Tepic.
Es decir, un espacio diseñado para cierto número de internos puede albergar más del doble. Y aunque la cifra fluctúa constantemente por ingresos y egresos, la presión sobre el sistema sigue siendo un desafío vigente.
Ante este escenario, el gobierno estatal impulsa acciones para contener el problema:
- Construcción de un nuevo dormitorio con capacidad para aproximadamente 450 personas
- Mejora de espacios para visita familiar
- Rehabilitación de áreas educativas y deportivas
- Inversión en condiciones tanto para internos como para personal
Lo que no resuelve el problema de raíz… pero sí marca un cambio respecto a años anteriores y a diferencia de administraciones pasadas, hoy el sistema penitenciario de Nayarit ha comenzado a destacar a nivel nacional.
Entre los avances, Jazmin Borbón destaca:
- Primeros lugares en concursos nacionales penitenciarios
- Participación y triunfo en iniciativas como “Hip Hop por la Paz”
- Desarrollo de grupos de teatro integrados por personas privadas de la libertad
- Programas educativos, incluso con egresados en nivel licenciatura
Uno de los casos más representativos es el de un interno que, tras ganar un concurso nacional con un premio de 10 mil pesos, utilizó ese recurso para pagar la reparación del daño, cubrir su fianza y especialmente, recuperar su libertad.
Para la directora, el objetivo es claro; “No se trata solo de castigar, sino de reconstruir”. Y en ese proceso, insiste en algo que incomoda, pero es real: quienes hoy están dentro… alguna vez estuvieron fuera, y lo que ocurre dentro del penal… también habla de lo que pasa en la sociedad
Nayarit está apostando por un modelo más humano, más activo y más enfocado en la reinserción. Pero mientras el sistema siga operando bajo presión y la sociedad no cambie su forma de recibir a quienes salen; la reinserción seguirá siendo un reto compartido.